Innovar en educación infantilel castellano y la lengua de signos española conviviendo en la escuela

  1. Canabal García, Cristina
Dirigida por:
  1. Mario Martín Bris Director/a
  2. Laura Rayón Rumayor Codirector/a

Universidad de defensa: Universidad de Alcalá

Fecha de defensa: 19 de julio de 2007

Tribunal:
  1. Juan Manuel Álvarez Méndez Presidente
  2. Leonor Cecilia Margalef García Secretario/a
  3. Concepción Sánchez-Blanco Vocal
  4. María Josefa Cabello Martínez Vocal
  5. Alejandro Iborra Cuéllar Vocal

Tipo: Tesis

Resumen

El objeto de estudio en torno al que gira esta tesis doctoral se puede sintetizar como sigue: profundizar en el conocimiento de una experiencia educativa que parte de una concepción respetuosa de la diversidad, basada en procesos de innovación, que se sustentan en los modelos bilingües-biculturales, surgidos en los últimos años, comprometidos con una atención educativa integral para las personas Sordas. Dichos modelos luchan contra las barreras para el aprendizaje y la participación mediante propuestas innovadoras en las que tienen cabida diversos modelos lingüísticos y culturales, en coherencia con las perspectivas que conciben la diversidad como valor. El modelo bilingüe-bicultural indagado, centrado en una experiencia desarrolla en una escuela de educación infantil en la que se escolariza alumnado de entre cuatro meses y tres años de edad, utiliza como lenguas vehiculares el Castellano y la Lengua de Signos Española. Se ha tratado, desde una perspectiva etnográfica, a modo de estudio de caso, con la intención de conocer y comprender su particularidad y complejidad, profundizando en sus características singulares y propias. Cualquier proceso de innovación requiere que se generen auténticos espacios de colaboración y apoyo en los centros para que el cambio pueda mantenerse en el tiempo. Al tiempo se debe permitir y promover un crecimiento profesional y la adjudicación de tiempo para que los y las docentes se reúnan y trabajen conjuntamente. En cuanto al modelo bilingüe-bicultural es necesario continuar reivindicando su necesidad, y profundizando en sus diversas alternativas, alcanzando un estatus real de la lengua de signos semejante al de la lengua oral. Debemos promover propuestas educativas inclusivas que luchen contra las barreras para el aprendizaje y la participación, teniendo en cuanta que la sordera es más un fenómeno cultural que una variable audiológica. La escuela pública debe asumir las diferencias que constituyen la esencia de la ciudadanía, logrando respetar la idiosincrasia de las personas Sordas.